UAEMéx reúne a mujeres mazahuas para hablar de tradición, alfarería y familia

Romina Camacho
16 Oct 2026 · 12:31 · 5 min de lectura

Una alfarera mazahua de Temascalcingo hizo piezas de barro que hoy viajan a Suiza y Australia. Empezó con lo aprendido en casa, sin muchas oportunidades de estudiar, y terminó con un taller propio que da empleo sobre todo a otras mujeres. Su historia fue una de las más aplaudidas en la Jornada “Mujeres rurales y comunidades que alimentan”, que la UAEMéx organizó este viernes 16 de octubre de 2026 en Toluca.

Del barro de Canchesdá al mercado internacional

Guillermina González García, maestra artesana de la comunidad mazahua de Santa María Canchesdá, en Temascalcingo, contó que la alfarería la aprendió en el entorno familiar. Las limitaciones económicas condicionaron sus posibilidades educativas, pero eso no frenó su curiosidad: amplió lo que sabía del barro trabajando con cerámica y, con el respaldo de proyectos impulsados por el gobierno estatal, abrió su propio taller.

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Hoy ese espacio genera oportunidades laborales principalmente para mujeres. Y sus creaciones ya cruzaron fronteras.

Una jornada con mesa de diálogo y mucho fogón

El encuentro fue organizado por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), a través de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados, junto con el Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales (ICAR). La idea central: las mujeres rurales mantienen vivos los conocimientos ancestrales, transforman las dinámicas familiares e impulsan alternativas para sostener a sus comunidades.

En el auditorio del Hospital Veterinario de Grandes Especies, en el Campus “El Cerrillo”, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado dictó antes la conferencia “Mujeres rurales. Vida cotidiana y sostenimiento de las comunidades. El caso de los fogones de leña en zonas rurales del Estado de México”. Después vino la mesa de diálogo “Miradas y saberes de las mujeres en los territorios rurales”, donde se cruzaron experiencias de vida e investigaciones sobre la transmisión de la cultura, la conservación de prácticas agrícolas y la construcción de alternativas económicas familiares.

Norma Baca Tavira, titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados, subrayó que el trabajo de las mujeres rurales va mucho más allá de la producción agrícola: abarca una red de actividades, conocimientos y cuidados que sostienen la vida diaria de familias y comunidades.

Las abuelas mazahuas, pilar de la crianza

Sandra Jerónimo Salinas, contadora pública por el Tecnológico de Estudios Superiores de San Felipe del Progreso, puso el foco en las abuelas de la región mazahua del Estado de México. Con trabajo etnográfico, entrevistas y acercamientos con mujeres mayores, analizó qué circunstancias llevan a algunas de ellas a asumir el cuidado de sus nietas y nietos.

Esa labor responde a necesidades familiares, sí, pero también es un canal de transmisión de conocimientos, costumbres y tradiciones. Crianza, organización familiar y preservación cultural, todo en la misma casa.

Huertos de traspatio frente a la mancha urbana

¿Qué pasa con lo rural cuando la ciudad se acerca? La doctora en Urbanismo Ilse Ibeth Díaz Ramírez presentó los resultados de su investigación sobre las transformaciones socioterritoriales en el norte de Toluca, donde las prácticas rurales conviven con el crecimiento urbano y con intervenciones en el territorio.

Ahí, destacó, sigue vivo el cultivo en traspatios. Las mujeres tienen una participación relevante para mantener esos cultivos de autoconsumo, transmitir saberes ancestrales y aportar a la alimentación de sus familias.

Festival Gastronómico: 26 stands y voto del público

La jornada coincidió con el Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora cada 16 de octubre, y la sede fue el ICAR, donde se realizó la decimoquinta edición del Festival Gastronómico y de Productos de la Tierra, dedicado a Sabores y saberes de la cocina tradicional mexiquense.

En la inauguración, el director del Instituto, William Gómez Demetrio, habló de la importancia de reflexionar sobre el acceso a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos, y de avanzar hacia sistemas agroalimentarios sostenibles. También resaltó el papel de las mujeres en la producción, transformación, preparación y comercialización de alimentos, y la necesidad de visibilizar las desigualdades que enfrentan para ampliar sus oportunidades y mejorar sus condiciones de vida.

Participaron estudiantes, docentes, investigadores y personal administrativo de la comunidad universitaria, además de jóvenes de la Escuela Secundaria 129 Juan Rulfo, que conocieron la diversidad de ingredientes y preparaciones de la gastronomía tradicional mexiquense.

Jesús Nonato Castillo, coordinador de Extensión y Vinculación del ICAR, informó que se reunieron 26 stands, armados por integrantes de la comunidad del Instituto y de facultades como la de Ciencias. Los asistentes recorrieron los espacios, probaron los platillos y votaron por sus favoritos.

Los tres stands que se llevaron el reconocimiento del público

  • Administrativos ICAR: atole de cempasúchil, atole de pinole, palomitas y tlacoyos.
  • Sistemas de Producción de Leche de Pequeña Escala (SPLPE): quesos, mole, frijoles, taco de plaza y tacos dorados bañados en caldo de pollo.
  • Cocinando Identidad Raíz: pulque de mazapán y de cempasúchil, además de tacos de chorizo con nopales.

Entre el barro de Temascalcingo, los fogones de leña, los traspatios del norte de Toluca y un pulque de mazapán, la jornada dejó una pista clara: la cocina y el campo mexiquenses se sostienen con saberes que las mujeres llevan décadas cuidando, y que ahora también encuentran lugar en el aula universitaria.

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