Hace 59 años, en 1967, una mujer llamada Julieta María Elena Anguas Carrasco rompió un esquema que parecía inquebrantable: se convirtió en la primera en portar el banderín del Contingente Cívico y Deportivo de la Universidad Autónoma del Estado de México. Este viernes 9 de octubre de 2026, esa historia encontró un nuevo capítulo con nombre propio: María Teresa Téllez Licona, comandante del contingente y la primera mujer en alcanzar ese grado dentro de la agrupación.
La coincidencia no es casualidad. Fue precisamente en la ceremonia por el 70 aniversario del contingente, celebrada en Toluca, donde ambas trayectorias femeninas se entrelazaron frente a toda la comunidad auriverde.
Un lema que resume siete décadas de disciplina
“El valor del universitario estriba en sus actos” no es solo una frase bonita para ocasión especial. Es el lema que ha guiado al Contingente Cívico y Deportivo de la UAEMéx desde su fundación en 1956, cuando un grupo de estudiantes del entonces Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA) decidió crear una agrupación que, con el paso de los años, se transformaría en símbolo de identidad universitaria.
Ese mismo año, el ICLA se convirtió en la Universidad Autónoma del Estado de México. No es un dato menor: el contingente nació prácticamente al mismo tiempo que la institución que hoy representa en desfiles, formaciones y ceremonias cívicas.
Uniformes de gran gala, símbolo de un reconocimiento mayor
Durante el acto conmemorativo, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado entregó uniformes de gran gala a cinco integrantes distinguidos de la agrupación:
- La cabo Sherly Mishell Rosales Sánchez
- El sargento segundo Santiago Gallegos Guzmán
- El subteniente César Carrasco Díaz
- El teniente Jesús Ángel López Temahuaya
- La comandante María Teresa Téllez Licona
No fue un gesto protocolario más. La rectora aprovechó el momento para hablar de lo que realmente importa: la congruencia. “En ustedes queda patente que el valor de lo comunitario es lo que da prestigio de llamarse universitarios; ese prestigio radica en la congruencia con sus valores y en la manera en que los llevan a la práctica”, expresó Zarza Delgado.
Más mujeres, misma tradición
El contingente ya no es lo que era hace décadas, al menos no en su composición. Actualmente cuenta con 120 integrantes, y la participación femenina ha ido ganando terreno de forma sostenida. La rectora lo subrayó como un avance significativo en la apertura de espacios dentro de una agrupación que históricamente estuvo marcada por perfiles masculinos.
El recuerdo de Julieta María Elena Anguas Carrasco no fue casual ni decorativo: funcionó como puente histórico entre aquel primer paso de 1967 y el logro actual de Téllez Licona, quien hoy comanda desde un cargo que ninguna mujer había ocupado antes en la historia del contingente.
Voces que sostienen el legado
El secretario de Gobernanza Universitaria, Jorge Alejandro Vásquez Caicedo, puso el acento en algo que suele perderse entre tanto desfile y formación: la disciplina del contingente no se queda en lo visible. “El significado de pertenecer al contingente trasciende las ceremonias y los desfiles, pues se refleja en la conducta cotidiana, la disciplina y la disposición de servir a la comunidad”, señaló, y agregó que esos principios son justamente los que permiten transmitir el legado a las nuevas generaciones.
Por su parte, la comandante Téllez Licona ofreció una declaración que resume el espíritu de la jornada: “Portar este uniforme será siempre motivo de orgullo y de compromiso con la comunidad, con mis compañeros y con las generaciones que durante estos años han dejado su legado. Seguiremos llevando con orgullo los colores auriverdes y deseamos que sean muchos años más”.
Una historia que sigue escribiéndose
Siete décadas después de aquella iniciativa estudiantil de 1956, el Contingente Cívico y Deportivo de la UAEMéx no solo sobrevive: se transforma. La incorporación creciente de mujeres en sus filas, con hitos como el de Téllez Licona, demuestra que la tradición y la apertura no son conceptos opuestos. Pueden, de hecho, fortalecerse mutuamente.
Mientras tanto, la disciplina sigue siendo el idioma común entre quienes visten ese uniforme, sin importar el grado, el nombre o el año en que se incorporaron. La identidad auriverde, al parecer, tiene cuerda para rato.