Treinta y un millones de pesos y 901 trabajadores administrativos beneficiados: esas son las cifras que la Universidad Autónoma del Estado de México puso sobre la mesa durante un evento que, más allá de los reconocimientos protocolarios, dejó ver hacia dónde apunta la relación entre la institución y su sindicato.
El escenario fue el Aula Magna del Edificio de Rectoría. Ahí, la rectora Martha Patricia Zarza Delgado escuchó el primer informe de actividades de Luz María García Molina, secretaria general del Sindicato Único de Trabajadores y Empleados al Servicio de la Autónoma mexiquense (SUTESUAEM), y aprovechó el momento para anunciar algo que no es menor: la revisión del Contrato Colectivo de Trabajo está por comenzar, y esta vez será distinta.
Un salario mínimo garantizado y apoyos que suman millones
Zarza Delgado fue directa: ninguna persona afiliada al SUTESUAEM gana menos del salario mínimo. Punto. Y a esa base se suman los casi 31 millones de pesos destinados a mejorar los ingresos de 901 trabajadores mediante primas, apoyos y aportaciones adicionales. No es un dato menor en un contexto donde las condiciones laborales del personal administrativo universitario suelen quedar en segundo plano frente a otras prioridades institucionales.
La lista de acciones no termina ahí. La universidad adquirió más de 19 mil artículos de protección personal para su plantilla administrativa y abrió convocatorias públicas para el acceso a estímulos, un gesto que busca transparentar procesos que históricamente han sido opacos en muchas instituciones educativas.
Reconocimientos que hablan de permanencia
Durante la ceremonia, Zarza Delgado y García Molina entregaron 104 reconocimientos a trabajadores con 25 años de servicio y 45 más a quienes cumplieron tres décadas dentro de la institución. Son números que cuentan una historia de permanencia laboral poco común hoy en día, y que también estuvieron acompañados por la presencia de Miriam Liliana Padilla Mora, secretaria de Gestión y Administración Universitaria.
La rectora lo planteó sin rodeos: el sindicalismo universitario funciona como un componente de estabilidad institucional. No es solo una relación contractual entre patrón y empleados, sino —según su lectura— un mecanismo de corresponsabilidad que ha permitido construir acuerdos a partir del diálogo, no de la imposición.
La revisión contractual, por primera vez «abierta»
Aquí está el anuncio que probablemente marcará la agenda laboral de la UAEMéx en los próximos meses: los trabajos para revisar el Contrato Colectivo de Trabajo del SUTESUAEM arrancarán bajo un esquema que, según la propia rectora, se desarrollará por primera vez de manera abierta. Eso implica participación directa del personal administrativo y claridad pública sobre los acuerdos que se vayan alcanzando, algo que no siempre ha sido la norma en este tipo de procesos.
Zarza Delgado conectó este ejercicio con el Proyecto de Reforma a la Ley de la UAEMéx, subrayando que ambos comparten los mismos principios: participación, diálogo y construcción colectiva. La Transformación Universitaria, dijo, coloca a las personas en el centro de la acción institucional, y las reuniones sostenidas con la representación sindical han servido precisamente para identificar necesidades reales antes de que se conviertan en conflictos.
La visión desde el sindicato
García Molina, por su parte, usó su informe para destacar el cumplimiento del Contrato Colectivo de Trabajo vigente y las acciones que ha impulsado desde la representación sindical para fortalecer derechos laborales y el acompañamiento a los trabajadores. Reconoció públicamente el respaldo de la Administración Universitaria 2025-2029, encabezada por Zarza Delgado, y lo enmarcó como parte del cumplimiento de las metas que el gremio se ha propuesto.
Su cierre fue claro en el objetivo: construir una universidad cercana, incluyente y progresista, que efectivamente reconozca el trabajo de quienes sostienen la operación administrativa día con día. La pregunta que queda flotando es si ese «proceso abierto» de revisión contractual realmente cambiará la dinámica histórica entre universidad y sindicato, o si se quedará en la intención inicial.