Feria del Alfeñique Toluca 2026: turrones y calaveritas en familia

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Feria del Alfeñique Toluca 2026: turrones y calaveritas en familia

Dos meses. Eso es lo que puede tardar en estar lista una sola pieza de pasta de pepita, dependiendo de qué tan húmedo esté el ambiente. Ese dato, por sí solo, explica por qué la Feria y Festival Cultural Alfeñique 2026 no es solo un mercado de dulces: es una vitrina del tiempo y el oficio que las familias artesanas mexiquenses llevan generaciones perfeccionando.

Los Portales de Toluca, otra vez convertidos en epicentro del dulce tradicional

Del 3 de octubre al 3 de noviembre, los Portales de Toluca se llenan de color y de un aroma que mezcla azúcar, canela y frutas cocidas. El horario es amplio —de 9:00 a 21:00 horas— para que nadie se quede sin probar una calaverita de azúcar, un turrón o esas figuras de pan de pepita que son casi una firma de la temporada.

Entre los puestos conviven dulces de leche, chocolates, limones rellenos y frutas cristalizadas, pero lo que realmente distingue esta edición es la oportunidad de ver de cerca el trabajo artesanal detrás de cada pieza, sin moldes industriales ni atajos.

La pepita, un dulce que no perdona prisas

La semilla de calabaza es la base de uno de los procesos más delicados de toda la feria. Cada pieza de pasta de pepita se forma completamente a mano y, según el clima, el tiempo de elaboración puede extenderse hasta dos meses. La humedad es el enemigo número uno: si no se controla bien, la consistencia simplemente no sale.

Algo parecido ocurre con las calaveritas de azúcar, que pasan por un vaciado a altas temperaturas antes de tomar su forma final. El dulce de leche, en cambio, se trabaja con una mezcla de leche, maicena y sabores variados hasta convertirse en esas pequeñas piezas que todos reconocemos en estas fechas.

Turrones que empiezan a prepararse desde julio

Sí, desde julio. Los artesanos que elaboran turrones arrancan su proceso meses antes de la feria, batiendo claras de huevo y combinándolas con almendra, piñón, nuez, arándano, pistache, menta y cereza. Hay dos estilos muy marcados: el turrón duro, tipo Alicante, y el suave, tipo Jijona, cada uno con su propia textura y carácter.

A su lado, las frutas cristalizadas ofrecen un abanico casi inesperado: nopal, zanahoria, pera, manzana, piña, camote, calabaza, higo, acitrón y chilacayote conviven en los mismos puestos, demostrando que el alfeñique va mucho más allá del azúcar sola.

Chongos, limones y el arte de transformar lo ácido en dulce

Los chongos zamoranos, preparados con leche entera, canela y azúcar, también tienen su lugar en la feria. Y luego están los limones rellenos, que exigen una limpieza minuciosa de la cáscara y horas de proceso para eliminar la acidez natural de la fruta y convertirla en dulce. La pepita, de nuevo, aparece como protagonista: desde la selección de la semilla hasta el punto exacto de cocción, nada se deja al azar.

Lo que dice el alcalde (y por qué importa)

El alcalde Ricardo Moreno fue claro al hablar de esta celebración: la considera parte de la identidad cultural de la capital mexiquense y una forma concreta de impulsar a las familias artesanas que mantienen viva esta tradición. Por eso extendió la invitación a visitar la feria del 3 de octubre al 3 de noviembre, en el horario ya mencionado de 9:00 a 21:00 horas.

Un recorrido pensado para disfrutarse sin prisa

Quienes visiten los Portales de Toluca podrán moverse entre las distintas sedes en un ambiente que combina seguridad y convivencia, ideal para recorrer con calma, probar de todo y detenerse a conversar con los propios artesanos. Al final, eso es lo que distingue al Festival Cultural Alfeñique: no se trata solo de comprar dulces, sino de presenciar un oficio que resiste al tiempo, puesto por puesto, pieza por pieza.

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