Doce jóvenes con capas bordadas de listones y guitarras que llevan más de cinco siglos de historia acaban de poner el nombre de la UAEMéx en lo más alto de un escenario en San Luis Potosí. La Estudiantina de la Facultad de Ingeniería se llevó el primer lugar en Baile de Capa y el tercer sitio en Pasacalles durante el XIV Festival Internacional de Tunas y Estudiantinas, un logro que no salió de la nada: detrás hubo un año entero de ensayos, coreografías y noches perfeccionando cada nota.
Una tradición que cruzó el Atlántico
Para entender por qué esto importa hay que remontarse varios siglos atrás. Eduardo Numael Cruz Herrera, conocido dentro del grupo como «Tío Cosa» y uno de los fundadores de la agrupación, lo explica sin rodeos: «La Estudiantina es un grupo de estudiantes que se reúnen para hacer música. Surgió entre universitarios en España durante la Edad Media. Y de ahí a la conquista, trajeron esta bella tradición a México y se adoptó en forma de lo que es la Estudiantina Mexicana».
Esa herencia llegó con la conquista y, con el tiempo, adquirió un sello propio en tierras mexicanas. Hoy sigue viva en espacios universitarios como la Facultad de Ingeniería, donde encontró un terreno fértil para reinventarse sin perder su esencia.
Capas, listones y jerarquías que se ganan con el tiempo
No todo en la Estudiantina es música. La indumentaria cuenta su propia historia. Karla Dennise Cruz Medina, jefa de Tuna y apodada «K-nelita», detalla que los listones que adornan las capas están ligados a las rondas y romances propios de los tunos, aunque hoy también funcionan como reconocimiento por participar en presentaciones y encuentros. Cada listón, cada rango, es un mapa visible del recorrido de cada integrante dentro del grupo.
Del ensayo al escenario: así se ganó el primer lugar
El camino hacia San Luis Potosí no empezó este año. «Tuvimos la oportunidad de presentarnos el año pasado, pero no concursamos. Este año los organizadores nos invitaron a concursar y estuvimos preparándonos durante todo el año, montando las canciones, cómo nos íbamos a presentar ante el público y practicando la seguridad en el escenario», cuenta Denisse Cruz.
Esa preparación se notó en las dos categorías donde compitieron. En Baile de Capa, la exigencia está en coordinar giros y movimientos con precisión milimétrica para transmitir elegancia sin perder presencia escénica. En Pasacalles, el reto es distinto pero igual de complejo: combinar música, canto y desplazamientos, intercambiando posiciones sin que se rompa nunca el hilo de la interpretación.
Más allá del podio: una comunidad que crece
Fundada en 2014, la agrupación reúne actualmente a 12 estudiantes de distintas carreras y egresados que comparten algo más que gusto musical: un compromiso con transmitir esta tradición a quienes vienen después. Y lo mejor es que la puerta está abierta para cualquiera. No hace falta saber tocar un instrumento ni tener experiencia vocal previa; la propia Estudiantina acompaña el aprendizaje de quienes se suman.
El recorrido de este grupo ya tiene alcance internacional. Han llevado su música a Puebla, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Tlaxcala, Michoacán y, por supuesto, San Luis Potosí. Pero también cruzaron fronteras con una gira por Colombia que los llevó a Facatativá, Gachetá, Cajicá, Cartagena y Bogotá.
Una tradición que sigue sumando generaciones
Lo que empezó como un grupo pequeño en 2014 se ha convertido en un espacio donde la música, el aprendizaje y la convivencia van de la mano. Cada presentación, cada gira, cada listón ganado es parte de una historia que la Estudiantina de la Facultad de Ingeniería sigue escribiendo, y que promete seguir llevando el nombre de la Universidad Autónoma del Estado de México a nuevos escenarios, dentro y fuera del país.