Salud mental en la UAEMéx: así funciona su modelo de Universidad Cuidadora

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Salud mental en la UAEMéx: así funciona su modelo de Universidad Cuidadora

Trece casos, una alerta que no se puede ignorar

Trece. Ese es el número de estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) en quienes se identificó posible conducta suicida durante el periodo 2025A. La cifra sale de un universo más amplio: mil 418 jóvenes acudieron al servicio de orientación psicológica de la institución, y 172 de ellos mostraron indicadores críticos de ansiedad o depresión. Son números que no se pueden leer con indiferencia, sobre todo cuando en el Estado de México los casos de suicidio se han duplicado desde 2010.

Con ese telón de fondo, y a propósito del Día Mundial para la Prevención del Suicidio que se conmemora cada 10 de septiembre, la secretaria de Extensión, Vinculación y Promoción de la Empleabilidad de la UAEMéx, Mariana Ortiz Reynoso, puso el dedo en una idea que suena simple pero que cuesta trabajo llevar a la práctica: la prevención del suicidio es tarea de todos, no solo de quien atraviesa una crisis.

Prevenir no es reaccionar, es construir antes

Ortiz Reynoso fue clara: hablar de salud mental exige más que protocolos de emergencia. Requiere instituciones, familias y comunidades dispuestas a sostener espacios donde decir «no estoy bien» no cargue con estigma, y donde pedir ayuda se lea como valentía y no como debilidad. Esa construcción, dijo, se vuelve urgente entre las juventudes, el sector donde el problema pega con más fuerza.

Pero la funcionaria fue todavía más específica en algo que suele pasarse por alto: los casos de suicidio no admiten explicaciones simples. Detrás de cada historia hay una mezcla de factores psicológicos, sociales, culturales, biológicos y ambientales que rara vez se pueden reducir a una sola causa. Establecer relaciones automáticas entre una circunstancia personal y una conducta suicida, advirtió, no es solo impreciso: es irresponsable.

El caso que puso a prueba ese principio

Esa advertencia no llegó en el vacío. La UAEMéx enfrenta el reciente fallecimiento de Carlos Alexander, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, ocurrido en un lamentable incidente vial. Ortiz Reynoso habló del acompañamiento que la universidad ha brindado a su familia y lanzó un llamado directo: evitar que fragmentos de su vida personal, particularmente los relacionados con su entorno familiar, se conviertan en material para especulaciones o interpretaciones que no corresponden con la realidad.

La petición, insistió, no es evasiva ni busca ocultar nada. Es una cuestión de sensibilidad. En medio del duelo, dijo, lo que corresponde es acompañar a quienes atraviesan la pérdida y preservar la memoria de quien ya no está, en lugar de apurar explicaciones o tejer vínculos sin sustento entre hechos que quizá no tienen relación alguna.

Cuidar también es no etiquetar

Prevenir el suicidio, plantea la UAEMéx, tiene una dimensión que casi nunca se discute: la forma en que hablamos de quienes atraviesan momentos difíciles o de quienes ya no están. No estigmatizar, no etiquetar, no convertir circunstancias personales en explicaciones apresuradas. Ese principio guía la Política Institucional de la Universidad Cuidadora, que coloca la salud mental como uno de sus ejes centrales y opera a través de servicios de orientación psicológica y atención multidisciplinaria capaces de detectar vulnerabilidad, acompañar a tiempo y canalizar hacia atención especializada cuando hace falta.

La brecha que sigue sin cerrarse

Hay un dato que Ortiz Reynoso no dejó pasar: la diferencia entre hombres y mujeres que buscan atención psicológica en la universidad ronda el 45 por ciento. Las barreras culturales siguen pesando, y todavía hoy algunos hombres posponen pedir ayuda hasta que el problema ya no da tregua. Cerrar esa brecha, más que una meta estadística, es una tarea

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