Diego Díaz Galindo, el quarterback de Potros Salvajes que se llevó el premio a Jugador Novato del Año 2025 de la ONEFA
Hay historias que arrancan en un salón de clases y terminan en el emparrillado. La de Diego Díaz Galindo, quarterback de Potros Salvajes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), es justamente de ese tipo: un estudiante de la Licenciatura en Administración que cambia el cuaderno por el casco y que hoy presume una distinción individual que, según él mismo insiste, pertenece a todo un equipo. El mariscal de campo auriverde fue reconocido como Jugador Novato del Año 2025 de la Conferencia Nacional de Categoría Mayor de la Organización Nacional Estudiantil de Futbol Americano (ONEFA), un galardón que llena de orgullo personal al jugador y que, al mismo tiempo, pone bajo los reflectores el trabajo colectivo de la institución verde y oro.
Los números que sostienen el reconocimiento
El premio no llegó por casualidad ni por simpatía: detrás hay una campaña sólida y estadísticas que hablan por sí solas. Durante la temporada 2025, el quarterback de la UAEMéx construyó una producción ofensiva que lo colocó entre los debutantes más influyentes del circuito estudiantil.
- 803 yardas por pase acumuladas a lo largo de la campaña.
- Seis touchdowns conseguidos por la vía aérea.
- 133.83 yardas por encuentro como promedio individual.
Esa combinación de volumen y regularidad fue el argumento definitivo para que la ONEFA lo distinguiera como el mejor novato de la Conferencia Nacional de Categoría Mayor en 2025.
Un mensaje de WhatsApp que lo cambió todo
El aviso no llegó con protocolo ni con ceremonia previa. Diego se enteró de la noticia por la vía menos solemne posible: una notificación en el celular. La invitación aterrizó en su WhatsApp la semana pasada y la reacción fue inmediata: incredulidad primero, euforia después. Sin pensarlo dos veces, reenvió el mensaje a su familia y a sus amigos para compartir el momento.
“Me llegó la invitación por WhatsApp la semana pasada y no me lo creía, me agarró muy de sorpresa y obviamente me emocioné mucho. De inmediato la reenvié con mi familia y todos estábamos muy emocionados y entusiasmados”, relató el jugador.
Orgullo de portar los colores dentro y fuera del salón
Para el quarterback auriverde, el reconocimiento tiene una doble lectura: la satisfacción individual y la validación de un proceso institucional. Representar a la universidad en la que estudia, defender los mismos colores en el aula y en la cancha, es algo que describe con una mezcla de gratitud y entusiasmo.
“Significa mucho para mí, es un honor recibir este premio y con mucha gratitud. Para la institución significa el gran trabajo que estamos haciendo. Representarla es de muchísimo orgullo; es muy padre salir de clases y trasladarte al campo, a los mismos colores, pero a representarlos en el deporte que te gusta y que te apasiona”, expresó.
La dedicatoria: familia, afectos y una presencia en el cielo
Más allá del rendimiento deportivo, Díaz Galindo quiso poner nombre y apellido a quienes lo han acompañado durante su trayectoria. El galardón, dijo, tiene un valor emocional que trasciende cualquier estadística.
“Este reconocimiento lo dedico a mi familia, que día a día están ahí siempre, a mis personas especiales y a mi abuela, que me acompaña en el cielo”, compartió.
Un premio individual con firma colectiva
Si algo repite el mariscal de campo es que ningún quarterback brilla solo. Para él, la distinción es consecuencia directa del esfuerzo de toda la estructura que sostiene a Potros Salvajes, una cadena en la que cada eslabón cuenta.
- Los jugadores que compiten cada fin de semana.
- El cuerpo de entrenadores que diseña y corrige.
- El equipo multidisciplinario que cuida el rendimiento y la salud.
- El personal administrativo que hace posible la operación.
- El personal de mantenimiento que sostiene el día a día.