La iglesia de San José “El Ranchito” y los santos niños mártires de Toluca

Pocos son los lugares que sintetizan la tradición, la riqueza y la historia de una ciudad. Cafés célebres, bares, plazas o sitios emblemáticos (como los Portales o el Cosmovitral en el caso de la ciudad de Toluca) son las elecciones más concurridas tanto de los visitantes como de los mismos habitantes que buscan un lugar dónde disfrutar y aprender más sobre la cultura del sitio en el que se encuentran. Unos hay, sin embargo, que pasan algo desapercibidos y que testimonian el paso del tiempo, que marcan una época y se levantan como estandartes culturales, voz del pensamiento e ideología del tiempo en que fueron construidos; hablamos de los templos e iglesias.

Interior del templo de San José “El Ranchito”

Ubicado en la esquina de las calles José Vicente Villada y Ramón Corona nos encontramos con el templo dedicado a San José, mejor conocido como “El Ranchito” (sobrenombre adquirido por ser construido en terrenos que pertenecían al rancho “La Virgen”) . Iglesia de imponentes dimensiones y arquitectura neoclásica, fue iniciada su edificación en 1885 y concluida en 1894; siendo consagrada a su santo patrono en 1892. Es la única (junto con la Catedral) en Toluca que posee tres naves. En su interior podemos encontrar retablos neoclásicos enmarcados con motivos dorados que dan al feligrés y al visitante una sensación de convencionalismo y tradición arraigada.

Pero es al fondo a la derecha de este templo donde encontraremos otro elemento digno de resalte, pues encumbra la revelación religiosa y el patrimonio dogmático tan presente en la ciudad de Toluca. En “El Ranchito” podemos hallar dos cuerpos de cera (y urnas que contienen tierra con sangre) que atesoran los restos de los niños San Félix y San Gaudencio, mártires romanos que fueron traídos al país para encontrar su verdadero lugar de reposo en el mismo centro de la capital del Estado de México.

San Félix y San Gaudencio

 

Leyendas y verdad sobre la muerte de los santos niños mártires de “El Ranchito”

San Félix mártir

Dos son las historias que giran en torno de estos dos corposantos que resguarda el templo de San José y que encontramos interesante mencionar. La primera de ellas nos dice que estos dos son cuerpos de niños asesinados por Herodes y que, antes de ser expuestos en la iglesia, sus restos se encontraban en una misteriosa caja a la que un grupo de frailes rezaba cada noche. La segunda nos habla de estos dos niños como hermanos martirizados y degollados por su padrastro por ser muy religiosos; la leyenda dice que su muerte ocurrió después de varios golpes letales a los que los niños sobrevivían excepcionalmente. La horrorizada y doliente madre llamó a un sacerdote y solo hasta después de ser confesados y recibir la comunión los niños fallecieron. El religioso tomó la decisión de reunir su sangre en una “caja” y exponerla con los restos en la iglesia.

San Gaudencio mártir

La historia exhibida en el templo junto a los cuerpos y que se considera la oficial no dista mucho de los dos relatos que ya mencionamos. Ésta nos dice que Félix y Gaudencio –de diez y once años respectivamente­– fueron dos hermanos que pertenecían a la clase noble del imperio romano. Acusados de ser cristianos, fueron llevados al tribunal para que abjuraran de su fe y estos, fieles seguidores de Cristo, se negaron. El juez, furioso por la determinación de los dos nobles hermanos, mandó que los pasaran por la espada. Así se nos relata que murieron los santos niños mártires, sepultados por sus padres en las catacumbas de Santa Ciriaca. Siglos después, en 1831, es el Papa Gregorio XVI quien accede a que sus restos sean traídos a México para recibir culto público; en 1892 se decide que los dos niños tengan como último lugar de descanso la recién construida iglesia de San José, en Toluca.

Sea por la fantasía y el asombro que las leyendas populares nos procuran, el descubrimiento de la religiosidad cultural en el estado o el gusto por admirar la belleza arquitectónica de nuestro pasado, visitar el templo de San José es una opción que vale la pena incluir en la próxima visita a Toluca; si de lo contrario, eres habitante de la ciudad y no has visitado “El Ranchito”, te invito a acercarte a la cultura y al conocimiento que el lugar donde vives te ofrece.

 

 

 

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