La Plaza de los Mártires

Sobre sangre se estampe su pie

Francisco González Bocanegra

 

La historia dice que, encerrado por su novia, Francisco González Bocanegra escribió en cuatro horas la letra del Himno Nacional Mexicano. Se trata de un texto bélico y no hay guerra que no derrame sangre. El himno de un país que ha visto asesinados a la mayoría de sus héroes patrios, que ha hecho sacrificios humanos, que ha matado a sus estudiantes, que ha violentado a sus habitantes, que ha tenido guerras internas y que, en la actualidad es aún más violento, no podría ser de otra forma. Tenía que tener el rojo de la sangre impreso en sus estrofas. Sin embargo, este símbolo patrio fue estrenado en 1857, cuando todavía Antonio López de Santa Anna se posaba en la silla presidencial.

En cuatro horas se escribieron las frases que componen nuestro himno, más o menos el tiempo que, 46 años antes, tardó el Ejército Realista en derrotar a los insurgentes parapetados en el cerro de El Calvario –hoy Parque Matlazinca– de la ciudad de Toluca. Existen diversas versiones sobre lo ocurrido en la batalla previa que tuvo lugar en Tenango del Valle. Algunas señalan que el jefe Realista Rosendo Porlier venció a las fuerzas de José María Oviedo; otras más, dicen que fue lo contrario, toda vez que en el campo de batalla se encontraron muertos a dos de los principales miembros del ejército de Porlier, por lo que ordenó volver a Toluca y tratar de resguardarse del inminente ataque a la espera de refuerzos. Los insurgentes entraron a la ciudad y se dividieron en puntos estratégicos como los cerros de Zopilocalco, San Miguel Apinahuizco y el de El Calvario. En éste último se concentró la mayor cantidad de tropa y armamento. Habían pasado cuatro días de asedio infructuoso, cuando Porlier recibió la noticia esperada: los refuerzos estaban en Lerma y en breve entrarían a la ciudad.

Para el quinto día se ordenó el ataque hacia el punto medular de la reyerta. Las tropas avanzaron de forma sigilosa y, según el informe exagerado del propio Porlier, en diez minutos lograron terminar con los insurgentes. Lo cierto es que se vieron sorprendidos y pronto el caos se apoderó de los rebeldes. El Calvario estaba atiborrado de cadáveres, quien pudo corrió hacia los cerros de Zopilocalco y Apinahuizco, pero éstos también habían sido atacados. De la batalla del Calvario fueron aprisionadas cien personas. Esas mismas que caminaron por las calles de la vieja Toluca hasta encontrarse en lo que era la calle principal de la ciudad, hoy Independencia. Ahí, Porlier ordenó el fusilamiento de todos los prisioneros. Hubo quienes trataron de convencerlo de no dar esa orden, pero nada lo hizo cambiar de parecer. El mismo 19 de octubre la sangre de cien hombres se derramó en lo que ahora es la plaza principal de nuestra ciudad. La historia dice que el jefe Realista dejó con vida a uno de los cautivos y que, después de patearle el trasero, lo liberó para que contara lo que había visto. A la memoria de quienes perdieron la vida esa tarde, el lugar lleva el nombre de Plaza de los Mártires.

Años más tarde, consumada la independencia de México, el General José Vicente Villada ordenó la construcción de un par de monumentos, a Miguel Hidalgo y a Morelos, para ser colocadas en el entonces, Jardín de los Mártires. La plaza se cubrió de árboles, plantas y los dos héroes nacionales. En 1897 se aprobó la construcción. La escultura de Hidalgo se fabricó en Florencia por el artista Rivalta. Como un dato curioso, Rivalta no conocía la indumentaria que en esa época se usaba en México, por lo que vemos al Cura Hidalgo vestido con un abrigo impermeable y botas de tipo italiano. La escultura fue colocada sobre una base de mármol de carrara, cuatro arbotantes y lámparas; bajo el Padre de la Patria, estaba un águila con las alas abiertas. Durante el gobierno del licenciado Juan Fernández Albarrán se hizo una remodelación en la ciudad. El monumento como tal, fue desarmado. El águila la podemos observar hasta hoy en la plaza que se encuentra frente a la iglesia de La Merced. La escultura de Hidalgo regresó a la Plaza de los Mártires y el mármol, las lámparas y los arbotantes, desaparecieron desde entonces.

En la actualidad, la plaza es un punto de reunión para los habitantes de la capital mexiquense. Allí se congregan manifestantes, espectáculos artísticos, exposiciones como lo fue la visita de la réplica de la Capilla Sixtina y se celebran las fiestas patrias. En el centro, una enorme asta sostiene nuestra majestuosa bandera. En ese lugar se cantan con orgullo las palabras que Bocanegra escribió y que nos recuerdan la sangre que, también ahí, se derramó.

 

 

Fuentes consultadas

Toluca Monumental de Alfonso Sánchez García, Toluquerencias de Gerardo Novo Valencia, La ciudad de Toluca, Capital del Estado de México de Javier Romero Quiroz y Revista La Colmena artículo de Norberto López Ponce.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: