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Foto: Especial

La Mujer Gigante y el Hombre Mosca de Toluca

Conoce la historia de la Mujer Gigante y el Hombre Mosca de Toluca.

En el siglo XIX Toluca era una localidad sencilla, tranquila y muy apegada a las costumbres religiosas; donde las principales diversiones eran las ferias que se hacían en las iglesias para celebrar el santo patrón.

De acuerdo con datos históricos, dos eran las fiestas de mayor arraigo y por lo tanto las ferias más importantes de Toluca.

La del Señor San José, que tenía presencia el 19 de marzo de cada año en pleno centro, para festejar al santo patrono de Toluca.

La segunda, del Templo de Nuestra Señora del Carmen, el 16 de julio, cuando en la Plaza España y la Ángel María Garibay se llenaban de puestos de comida y atracciones como los aros, las canicas y las botellas donde los lugareños mostraban sus habilidades.

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Uno de los primeros espectáculos que llegaron a Toluca, que no fueran las festividades religiosas, eran las llamadas “Vistas” o “Panoramas”.

Se trataba de una proyección de fotografías de lugares lejanos, mediante las cuales, personas podían conocer la vida en otras ciudades.

En 1883 el señor Francisco Salcedo exhibió un “Panorama” que llamó poderosamente la atención de los toluqueños de aquella época; en la casa número 4, frente al Portal Constitución.

“La gente se emocionaba mucho con las más de 500 vistas que presentaban paisajes naturales y urbanos de la vieja Europa, así como los últimos acontecimientos de la guerra de Cuba”.

Los «panoramas» exhibían bonitas y bien combinadas corridas de toros, peleas de gallos, la casa de los espantos, el tango cubano, la vida de los santos, las principales ciudades del mundo y paisajes del globo terráqueo.

Sin embargo, un espectáculo muy divertido y que causó gran revuelo en Toluca en el año de 1883 fue el que se presentó el domingo 1 de julio en la casa número 4 de la calle de San Felipe de Jesús.

La Mujer Gigante y el Hombre Mosca de Toluca

En 1883 se presentó la exhibición de una Mujer Gigante, quien medía 2 metros con 25 centímetros de altura.

“Por tres días únicamente estuvo en Toluca y hasta la casa número 3 de Aldama, por las noches, una multitud desfilaba frente a la rígida señora en tandas de 10 minutos.  La entrada costaba un real, y con regalo, dos reales (12 y 25 centavos)”, comenta la historiadora Ana Paula Escamilla García.

Debido al éxito obtenido, la Mujer Gigante volvió a Toluca en 1884 y 1885, presentándose cada año por una semana en la ciudad mexiquense.

En 1893, un hombre llamado Antonio Díaz, una persona muy pobre de Toluca, realizó un vuelo improvisado; desde la cúpula de la torre del Templo del Carmen hacia el noreste, recorrió poco más de 200 metros.

Al finalizar el vuelo, el hombre se puso a pedir dinero a los espectadores para premiar su intrépido acto, pues hasta esa fecha no se recuerda a otro “hombre volador” en Toluca.

“Como parece ser que a este hombre le fue bien en su recaudación monetaria, no tardaron en salir más valientes u hombres mosca (como solían llamarles), quienes siguieron repitiendo los saltos en el año de 1893, pero después parece ser que no fue sino hasta 1900 y 1909 cuando un nuevo valiente: Julio González, decidió dar el domingo 18 de julio, después de la misa, un gran vuelo y como el espectáculo tenía muchos años que no se hacía, atrajo la atención, haciendo incluso que se repitiera al día siguiente”, relata Escamilla García.

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Información: Heidi García